
El Yoga Sūtra de Patanjali: historia, contexto y desconocimiento
Por qué este texto no es la base del yoga físico moderno
Durante décadas, el Yoga Sūtra de Patañjali ha sido presentado en Occidente como el texto fundador del yoga, la raíz de todas las prácticas que hoy asociamos al yoga físico (yogasana). Pero las investigaciones de académicos como James Mallinson, Mark Singleton, Philipp Maas y otros especialistas en historia del yoga muestran una realidad muy distinta: el Yoga Sūtra no es el origen del yoga moderno, ni fue un texto central en la India premoderna, ni habla de posturas físicas, ni fue concebido para practicantes laicos.
Al contrario: es un texto profundamente marcado por su contexto histórico, escrito en un momento de tensiones religiosas y sociales, y orientado a un tipo de practicante muy específico.
Este artículo ofrece una mirada honesta y contextualizada que ayuda a comprender qué es realmente el Yoga Sūtra… y por qué no tiene sentido usarlo como manual del yoga contemporáneo.
Un texto situado en una época concreta: el brahmanismo bajo presión
Lejos de ser una revelación eterna, el Yoga Sūtra fue compuesto entre los siglos III y IV d.C., en un momento en el que el brahmanismo (la tradición sacerdotal que organizó la sociedad en castas y articuló la autoridad religiosa en torno al Veda) estaba perdiendo protagonismo.
En contraste: el budismo, el jainismo y otras tradiciones renunciantes se habían vuelto tremendamente populares. Estas corrientes proponían prácticas espirituales accesibles para todos, independientemente de la casta o el género. El ideal del renunciante libre, meditativo, sin ritos védicos, era cada vez más influyente.
Muchas prácticas ascéticas (respiración, control del cuerpo, meditación profunda) circulaban fuera de la esfera brahmánica. El brahmanismo veía cómo su monopolio religioso se erosionaba.
En ese clima, surge el Yoga Sūtra.
El Yoga Sūtra como respuesta brahmánica
Philipp Maas y otros autores sostienen que el Yoga Sūtra no es un texto “neutro”, sino una estrategia intelectual del brahmanismo para absorber las prácticas de los renunciantes y reencuadrarlas dentro de su propia visión del mundo.
Es decir: una forma de domesticar el yoga ascético popular y devolverlo a un marco ortodoxo, patriarcal y afín al sistema de castas.
El texto: toma técnicas de meditación difundidas por budistas y jainistas. Las reordena desde un lenguaje filosófico brahmánico. Sitúa la liberación espiritual dentro de la cosmología dualista del Sāṅkhya, una escuela brahmánica. Presenta la práctica de yoga como un camino para quien ya pertenece al orden social “correcto”. No propone un yoga universal.
Propone un yoga brahmánico.
¿Para quién fue escrito el Yoga Sūtra?
Aunque no menciona explícitamente castas o género, su estructura deja claro el perfil del practicante:hombre, Brahmán, célibe, discípulo disciplinado, con acceso al estudio textual.
Las mujeres, los trabajadores manuales (śūdras), las personas fuera de las castas y quienes no accedían a la educación ritualizada no estaban contemplados como practicantes ideales.
Mientras tanto, el budismo, el jainismo y los movimientos śramaṇa ofrecían caminos de liberación abiertos a cualquiera.
Frente a esta apertura social, el Yoga Sūtra responde desde la ortodoxia:
la liberación sí es posible, pero dentro del orden brahmánico.
Las influencias que el texto intenta ocultar
A pesar de que se presenta como “vedántico” o “hindú clásico”, el Yoga Sūtra está lleno de conceptos claramente tomados de otras tradiciones:
Influencia budista
La noción central del texto, citta-vṛtti-nirodha (cesación de las fluctuaciones de la mente), tiene paralelos directos con los estados de concentración y absorción descritos en el budismo temprano. La idea de aquietar la mente para ver la realidad con claridad no procede del ritual védico, sino de las prácticas meditativas desarrolladas en las tradiciones renunciantes.
Además, la estructura del camino del Yoga Sūtra muestra similitudes claras con el noble sendero óctuple budista. Los ocho aspectos (aṣṭāṅga yoga), disciplina ética, autodisciplina personal, postura, respiración, retiro de los sentidos, concentración, meditación y absorción, recuerdan a un camino gradual de entrenamiento de la conducta, la mente y la atención, muy cercano al enfoque budista del desarrollo del despertar.
Aunque los contenidos no son idénticos, el paralelismo sugiere que Patañjali adopta un método ya conocido en el budismo: un camino progresivo, estructurado, basado en la ética, la atención y la meditación profunda.
Las técnicas de concentración (dhāraṇā), meditación (dhyāna) y absorción (samādhi) se asemejan mucho más a las prácticas meditativas budistas que a cualquier ritual védico. Lo que hace el Yoga Sūtra no es crear estas prácticas, sino reformularlas dentro de un marco filosófico distinto, sustituyendo conceptos clave del budismo, como la ausencia de un yo permanente, por una ontología dualista basada en puruṣa y prakṛti.
De este modo, el Yoga Sūtra puede leerse como una apropiación y reorganización de métodos contemplativos budistas, traducidos a un lenguaje aceptable para el pensamiento brahmánico.
Influencia jainista
El énfasis en la austeridad, la disciplina extrema (tapas) y el desapego radical recuerda a la práctica jainista de separación del alma del mundo material.
Influencia de ascetas no brahmánicos
Técnicas de respiración, control sensorial y meditación estaban circulando desde siglos antes en comunidades no védicas.
Patañjali las reorganiza, las sistematiza y las coloca bajo la autoridad del Veda.
Esto no le resta valor al texto; le da un contexto real.
Un yoga que niega el cuerpo
El yoga que describe Patañjali es: ascético, contemplativo, orientado al desapego del mundo, centrado en el control de los sentidos, basado en la renuncia.
Y lo más importante:no tiene nada que ver con el yoga físico moderno.
El texto menciona āsana solo una vez, en un verso: “La postura debe ser estable y cómoda.”
No describe secuencias, no habla de salud física, no concibe el movimiento como vía espiritual. Todo esto llega más de mil años después, con el hatha yoga medieval y, finalmente, con el yoga moderno del siglo XX. Entonces… por qué Occidente lo usa como texto central? Mark Singleton y James Mallinson lo explican con mucha claridad: en el siglo XIX, los orientalistas europeos buscaban textos “filosóficos” que legitimaran el yoga como tradición respetable ante el mundo académico.
El Yoga Sūtra era perfecto: breve, lógico, aparentemente “filosófico”, sin rituales, sin prácticas físicas consideradas “primitivas” por los colonizadores.
Los reformadores hindúes del siglo XIX y XX, en diálogo con la mirada colonial británica, también lo adoptaron para presentar una versión “elevada” del yoga.
El resultado:el Yoga Sūtra se convirtió artificialmente en “el texto del yoga”… precisamente porque no se parecía al yoga real que se practicaba en India.
El yoga físico moderno tomó su forma en el siglo XX, y después se le pegó encima el Yoga Sūtra como si fuera su manual original. Es una lectura histórica equivocada.
¿Qué lugar puede ocupar hoy el Yoga Sūtra?
Lejos de desecharlo, entender su historia nos permite leerlo: con perspectiva, sin mitificarlo, sin convertirlo en la base de un yoga físico que él no describe, sin imponer su visión ascética y patriarcal como norma, sin perder de vista sus límites históricos.
El Yoga Sūtra es un testimonio de un momento crucial en la historia del pensamiento indio, un puente entre mundos religiosos, una síntesis intelectual brillante.
Pero no es el origen del yoga moderno, ni un texto universal, ni un manual para practicantes físicos, ni una enseñanza neutra.