Vedas, brahmanes y śramaṇa

El contexto olvidado del Yoga Sūtra de Patañjali

Cuando hoy se habla de yoga, rara vez se explica el contexto religioso, social y político en el que surgieron los textos clásicos de la India. Sin embargo, sin comprender qué eran los Vedas, quiénes eran los brahmanes y por qué aparecieron los grupos śramaṇa, resulta imposible entender el sentido histórico del Yoga Sūtra de Patañjali.

Este artículo propone una lectura clara y contextualizada de estos tres elementos fundamentales, para desmontar la idea de un yoga atemporal y mostrar el entramado real de tradiciones, tensiones y disputas espirituales en el que nace el yoga clásico.

Los Vedas: la base del orden religioso brahmánico

Los Vedas son los textos sagrados más antiguos de la India. Fueron compuestos aproximadamente entre el segundo y el primer milenio a.C. y transmitidos durante siglos de forma oral. Para la tradición brahmánica, los Vedas no eran simples escritos: eran revelación divina (śruti), eternos y autoritativos.

Existen cuatro Vedas principales: Ṛg Veda, Sāma Veda, Yajur Veda y Atharva Veda. Su contenido está centrado en himnos, fórmulas rituales y sacrificios destinados a mantener el orden cósmico y social.

La práctica espiritual védica no estaba orientada a la liberación individual tal como se entenderá más tarde, sino a la correcta ejecución de rituales que aseguraran prosperidad, fertilidad, protección y estabilidad del mundo.

El acceso a los Vedas era estrictamente limitado. Solo ciertos varones de las castas superiores, especialmente los brahmanes, podían estudiarlos, recitarlos e interpretarlos.

Los brahmanes: guardianes del saber y del poder religioso

Los brahmanes constituían la casta sacerdotal. Su función principal era custodiar el conocimiento védico y realizar los rituales que sostenían el orden del mundo.

Pero su papel iba mucho más allá de lo religioso. El brahmanismo organizó la sociedad en un sistema jerárquico de castas (varṇa):
Brahmanes: sacerdotes y maestros rituales.
Kṣatriyas: gobernantes y guerreros.
Vaiśyas: comerciantes y agricultores.
Śūdras: trabajadores manuales.

Fuera de este sistema quedaban muchas personas, y dentro de él, las mujeres no tenían acceso pleno al estudio védico ni a la autoridad espiritual.

La espiritualidad brahmánica estaba profundamente ligada al dharma (deber social), a la obediencia del orden establecido y a la preservación de la jerarquía. La liberación espiritual, cuando se contemplaba, estaba reservada a quienes cumplían con ese orden.
Durante siglos, este sistema sostuvo el monopolio religioso en el norte de la India. Pero a partir del primer milenio a.C., comenzó a ser cuestionado.

El surgimiento de los grupos śramaṇa: una ruptura radical

Frente al ritualismo védico y al sistema de castas, surgieron los grupos śramaṇa, un conjunto diverso de movimientos de renunciantes y ascetas errantes.
Entre ellos se encuentran: el budismo, el jainismo, y otras corrientes ascéticas hoy menos conocidas.
Estos movimientos compartían rasgos fundamentales: rechazo de la autoridad de los Vedas, crítica al sistema de castas, prácticas espirituales abiertas a cualquiera, sin distinción social o de género, énfasis en la renuncia, la ética, la meditación y la experiencia directa.
El ideal del renunciante libre, que abandona la vida social, los rituales y la identidad de casta, se convirtió en una alternativa espiritual poderosa.
Por primera vez, la liberación espiritual no dependía del nacimiento, sino de la práctica.

Un cambio profundo en la espiritualidad india

El auge de los movimientos śramaṇa transformó profundamente el panorama religioso de la India: 
La meditación se volvió central.
El cuerpo y la mente se convirtieron en campos de práctica.
La liberación (mokṣa, nirvāṇa) pasó a entenderse como una experiencia interior.

Estas corrientes gozaron de un enorme prestigio social y atrajeron a personas de todos los estratos, debilitando la autoridad brahmánica. El brahmanismo, ante esta pérdida de influencia, no desapareció. Se transformó.

El Yoga Sūtra en este contexto

Es en este clima de competencia religiosa donde aparece el Yoga Sūtra de Patañjali (siglos III–IV d.C.). Lejos de ser un texto atemporal, puede leerse como una respuesta brahmánica a las tradiciones śramaṇa: adopta prácticas meditativas ya difundidas por budistas y jainistas, las reorganiza en un sistema filosófico coherente, las integra dentro de una cosmología brahmánica (especialmente el Sāṅkhya), reafirma un modelo de practicante disciplinado, masculino y ortodoxo.

Así, el yoga ascético popular es reabsorbido dentro del marco brahmánico.

Comprender el contexto para leer con honestidad

Entender qué eran los Vedas, quiénes eran los brahmanes y por qué surgieron los grupos śramaṇa no desacredita el Yoga Sūtra. Al contrario: lo sitúa en su lugar histórico real, nos permite leerlo sin mitificaciones, evita usarlo como justificación de un yoga que no describe, abre la puerta a una comprensión más amplia, plural e inclusiva del yoga.

El yoga nunca fue una sola cosa. Fue, y sigue siendo, un campo de diálogo, conflicto y transformación.

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